LA ESPERANZA VENCIÓ AL MIEDO

REFORMA AGRARIA Y SOBERANÍA ALIMENTARIA EN EL BRASIL DE LULA




LA ESPERANZA VENCIÓ AL MIEDO

SUMARIO

Um outro mundo é possivel...

 

CERAI apoya y defiende el programa gubernamental de Lula, que propone la aceleración del proceso de reforma agraria indispensable para aumentar el trabajo en la agricultura y proporcionar seguridad alimentaria a los obreros y sus familias. La soberanía alimentaria como derecho fundamental de los pueblos es una de las propuestas de Lula que CERAI viene defendiendo en todos los Foros internacionales en los que ha participado, como el Foro Social Mundial de Porto Alegre y el Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria de La Habana. El programa Vida Digna do Campo defiende y recoge literalmente en su definición el término de soberanía alimentaria propuesto en las Declaraciones Finales de estos foros sociales, aplicando el término a la reforma agraria brasileña como "vía para erradicar el hambre y la malnutrición y garantizar la seguridad alimentaria duradera y sostenible para todos los pueblos". De esta manera, el programa defiende el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas sostenibles de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación a toda la población, respetando sus culturas y diversidad de los modelos de campesinos, pescadores e indígenas para su producción agropecuaria, de comercialización y de gestión de los espacios rurales en los que también la mujer desempeña un papel fundamental.

 

Um outro mundo é possivel...

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Introducción

De Lula y la esperanza del pueblo brasileño

Lula en los años 80

Todas las opiniones que hemos podido recoger durante la elaboración de este trabajo coinciden en destacar el gran momento de esperanza que vive Brasil tras la victoria de Lula: desde el que consideramos sin duda el movimiento actualmente más poderoso de América Latina, el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra, el IBase -Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Económicas-, intelectuales de izquierdas como Frei Betto, y todos los movimientos sociales que han mostrado su apoyo a Lula, como la CONTAG -Confederação Nacional dos Trabalhadores na Agricultura-, la CUT –Central Única dos Trabalhadores- y el propio Partido de los Trabajadores, el PT, vencedor después de tres intentos con Lula como candidato, ahora presidente electo de Brasil, quien enfatizó en su primer discurso a la nación tras la victoria que su país "está cambiando en paz, y lo más importante es que la esperanza le ganó al miedo, Brasil votó sin miedo de ser feliz".

La victoria de Lula supone todo un acontecimiento histórico a la vez que un reto para el que será el nuevo presidente de Brasil tras su investidura el próximo 1 de enero. El mismo reconoció que la "responsabilidad" de dirigir los destinos de su pueblo "es muy grande". "Es necesario convocar a toda la sociedad, a los hombres y mujeres de bien, a toda la sociedad, a los empresarios, a los sindicalistas, los intelectuales y los trabajadores rurales, para construir un país más justo, fraterno y solidario".

El amplio programa de gobierno de Lula se basa en una política de crecimiento económico que logre reducir las enormes desigualdades existentes en el país, para lo que el PT propone un modelo de desarrollo alternativo junto a la democratización del estado y de las relaciones sociales, así como la disminución de la dependencia externa. Este nuevo pacto social supone una reforma tributaria, laboral, política, de previsión social y la fundamental reforma agraria. El programa "Un brasil para todos" contiene además medidas para el desarrollo y la distribución de la renta, la protección social a través de medidas como la garantía de una renta mínima –orientada hacia una política de renta básica-, y otras orientadas a la salud, la educación y la asistencia social. Por último, el programa gubernamental resume las medidas referentes a infraestructura y desarrollo sostenible, destacando la protección de la diversidad medioambiental y cultural brasileñas. El plan de gobierno en este punto se orienta claramente hacia una descentralización que promueva la participación social en acciones de desarrollo local y regional, así como un desarrollo urbano y un uso de energía respetando el impacto medioambiental.

No obstante, Lula advirtió que la compleja situación que vive su país no podrá ser resuelta de la noche a la mañana "con pases de magia". Y es que sólo el programa agrario pretende una modernización de la agricultura brasileña asentando una agricultura familiar que representa el 33% del país, respetando la seguridad alimentaria a la vez que manteniendo la capacidad exportadora y permitiendo el desarrollo social del mundo rural. La necesaria expropiación de tierras para lograr la soberanía alimentaria del Brasil se encontrará sin duda con la oposición de la oligarquía latifundista que goza de un poderoso estatus económico. Además, Lula debe encontrar los recursos económicos suficientes para llevar a cabo estas medidas sin desatender una evidente presión social por resolver otros problemas de índole educacional y sanitaria.

No hay que olvidar tampoco que Lula tiene minoría parlamentaria y que no cuenta –por el momento- con el apoyo ni de las fuerzas armadas del Brasil ni con la derecha conservadora de Estados Unidos y su política de hegemonía mundial, donde Brasil tiene un importante factor geoestratégico.

Contra estas limitaciones, Lula deberá buscar grandes alianzas sociales para generar una voluntad real de transformación social y económica que derive en una estabilidad durante la aplicación del programa de gobierno. Para ello, Lula tiene a partir del 1 de enero cuatro años por delante.

Lidia MUÑOZ. CERAI

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Del panorama económico en Brasil: pinceladas

Con casi 160 millones de habitantes, Brasil es un verdadero continente dentro del continente suramericano. Tiene una superficie equivalente a 16 veces España. Cuarenta millones de brasileños viven con menos de un dólar al día. El número de parados es de los más altos del mundo. La salud y la educación son inaccesibles para la mayoría de la población. La criminalidad en los suburbios de las grandes ciudades es incontrolable...

Junto a este rostro famélico, Brasil presenta una cara lustrosa y moderna. Una poderosa industria, una medicina modélica capaz de desarrollar brillantes campañas contra el Sida o la gripe, y una agricultura preparada para competir con cualquier potencia mundial, aunque controlada por unos pocos ricos productores.

Fuerte dependencia de capitales externos

Brasil necesita anualmente de 30 a 35.000 millones de dólares, cuyo origen tiene que ser el capital internacional. Todas las previsiones indican una fuerte retracción de esa fuente en los próximos años. Recientemente el FMI ha concedido un préstamo a Brasil de 30.000 millones de dólares. Sólo hasta diciembre, cuando concluya el mandato de Fernando Enrique Cardoso Brasil deberá hacer frente a 16.700 millones de dólares. La deuda pública brasileña alcanza un 62% del PIB. El real ha perdido este año un 68% de su valor.

La economía del país necesitaría aumentos mínimos de un 5% en el PIB en los próximos años para crear a buen ritmo nuevos puestos de trabajo. Este año el crecimiento previsto es de poco más del 1%, y el promedio desde 1994 es de un 2,4%.

Los empresarios admiten que el modelo económico de la era Cardoso, que tanto benefició al sector financiero en detrimento del sector productivo, está agotado y necesita redefinirse. Lula anticipa la intención de lograr un amplio pacto entre los sectores productivos y el sector obrero. El líder del PT cuenta con un gran respaldo empresarial. De Eugenio Staub, dueño de la Gradiente, gigante del sector electro-electrónico, a Ivo Rosset, líder del sector de ropas íntimas femeninas y que emplea a 4.000 personas, pasando por José Pessoa de Queiroz, uno de los más fuertes productores de azúcar y alcohol de Brasil, 500 empresarios manifestaron su apoyo a Lula antes de las elecciones.

Desigualdad social

En Brasil hay 53 millones de pobres y un PIB per cápita que es ocho veces superior a la línea de indigencia y cuatro veces a la de pobreza. El problema no es la falta de recursos, sino su distribución.

Cuatrocientos años de esclavitud, abolida en 1888, marcaron el desarrollo de la historia económica y social de Brasil. Los remanentes de aquel pasado ominoso conforman dos asignaturas pendientes que, en los comienzos del siglo XXI, no han sido resueltas. En numerosas haciendas de varios Estados hay condiciones de trabajo esclavo. La población negra ha sido históricamente la más discriminada, ocupando los estratos más bajos de la pirámide social. Así es en la actualidad, según una encuesta de IPEA publicada en 2001, que da cuenta de que en 1999 el 45% de los brasileños eran negros. De los 53 millones de pobres, el 64% son de raza negra, las mujeres negras tienen más ocupaciones precarias en el mercado de trabajo que las blancas y los índices de analfabetismo entre los jóvenes es claramente superior en los de raza negra.

La economía rural produce 100 millones de toneladas de granos al año, da trabajo al 25% de la población ocupada y generó un superávit comercial de 43.600 millones de dólares entre 1999 y 2001. Algo no funciona si con estas cifras un buen número de brasileños no tiene garantizada una alimentación básica. La ley brasileña exige un plan nacional de reforma agraria, y este plan se hizo en 1985 por el Gobierno de Tancredo Neves. 'Nunca se aplicó', subraya José Graziano, asesor de Lula en la cuestión agraria. A pesar de las cifras anteriores, el campo es visto por muchos como fuente de pobreza y el reino de la desigualdad.

En el campo brasileño se han librado violentas batallas en las ocupaciones de haciendas improductivas promovidas por el Movimiento de los Sin Tierra (MST). El Gobierno de Cardoso proclama que en los últimos ocho años más de medio millón de familias han sido asentadas en tierras improductivas. El MST, el Partido de los Trabajadores (PT) y la Comisión Pastoral de la Tierra, de la Iglesia Católica, rebajan la cifra a 350.000 familias. 'Desde el día de la victoria de las elecciones y hasta marzo del año próximo elaboraremos un plan muy detallado', vaticina Graziano. 'Hay que hacer bien los números sobre los sin tierra y las personas que requieren asentamiento. Hay consenso entre los candidatos en que el primer paso es dar asentamiento a las familias que están acampadas de manera provisional, que son 100.000, y recuperar las familias que ya fueron asentadas pero no recibieron los créditos que el Gobierno prometió, que se estima son otras 150.000. En total, tenemos unas 250.000 familias con las que podemos empezar a trabajar el primer año.

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De los partidos políticos: recorrido histórico

Durante el Imperio, hubo dos partidos, el Conservador y el Liberal, que se habían formado al final de la década de 1830 y se habían consolidado a lo largo de la década de 1840. Ambos eran partidos a nivel nacional y tenían el mismo substrato social, es decir, representaban a los propietarios rurales. Diferían, sin embargo, en cuanto a la organización del Estado brasileño. Mientras los conservadores defendían una mayor centralización, los liberales pretendían una mayor autonomía provincial. Conservadores y Liberales se alternaban como partido mayoritario en el parlamento y en el gobierno. Esta alternancia, no obstante, era más fruto de la intervención reguladora del poder moderador ejercido por el monarca que producto de decisiones del electorado.

Con la excepción de Rio Grande do Sul, donde prevalecían dos corrientes, la federalista y la republicana, los partidos políticos de la Primera República constituían, en la práctica, un aglomerado de sistemas de partidos únicos estatales, sustentados en su control absoluto de las elecciones de los estados mediante el fraude sistemático. En la década de los 20, algunas manifestaciones partidistas, organizadas por grupos urbanos, tuvieron cierta importancia, como el Partido Democrático en São Paulo y el Partido Comunista, fundado en marzo de 1922. Con todo, el sistema permaneció intacto hasta su derrumbe con la Revolución de 1930.

De 1930 a 1945, el Partido Comunista fue el único que consiguió preservar su organización incluso bajo la dictadura del Estado Novo.

En 1945, con la caída del Estado Novo, se forman legalmente, por primera vez en la historia de la República, partidos políticos de carácter nacional. Tres dominan la arena política del país entre 1945 y 1964: Partido Social Democrático (PSD), Unión Democrática Nacional (UDN) y "Partido Trabalhista Brasileiro" (PTB).

El PSD fue siempre el mayor partido en el parlamento del periodo de 1945 a 1964. Ocupó la presidencia tres veces, con Eurico Dutra (1946-1951), Nereu Ramos (1955-1956) y Juscelino Kubitschek (1956-1961). La estructura de su organización se construyó a partir de las interventorías del Estado Novo, habiendo Getúlio Vargas participado en su fundación. Representaba a los sectores socioeconómicos dominantes en las poblaciones del país. Desde el punto de vista ideológico, puede ser clasificado como un partido de centro-derecha.

La UDN fue el segundo gran partido en el parlamento durante casi todo el periodo de 1945 a 1964, perdiendo esta posición solamente en 1962. Nunca llegó a ocupar la presidencia, aunque defendiese la cantidatura victoriosa de Jânio Quadros, en 1960. Aunque representaba a los mismos sectores sociales que el PSD, su fundación y actuación estuvieron marcadas por la oposición a Vargas y a su legado. Ideológicamente, se consideraba un partido de derechas.

El PTB, tercer partido en el parlamento hasta 1961 y segundo a partir de 1962, heredó el aparato sindical montado por Vargas durante el Estado Novo, habiendo Vargas también participado en su fundación. Ocupó dos veces la presidencia, con Vargas (1951-1954) y João Goulart (1961-1964), y formó parte de la coalición de partidos que sustentó parlamentariamente a Juscelino Kubitschek. Representaba a los sectores urbano-industriales del país e, ideológicamente, se posicionaba como partido de izquierdas.

Otros partidos, aunque pequeños, que tuvieron alguna relevancia en el periodo de 1945 a 1964, fueron: (1) el Partido Demócrata Cristiano, (2) Partido Libertador, (3) Partido Republicano, (4) Partido Social Progresista y (5) Partido Socialista Brasileño.

El régimen militar, instaurado en 1964, disolvió todos los partidos que funcionaban bajo el abrigo de la Constitución de 1946, mediante el Acto Institucional nº2, del 27 de octubre de 1965. Los militares, sin embargo, decidieron conservar el calendario electoral para las elecciones legislativas, con el objetivo de mantener una fachada de legitimidad democrática. Se crearon, entonces, dos partidos, la Alianza Renovadora Nacional (Arena) y el Movimiento Democrático Brasileño (MDB). El primero sería el partido oficial del nuevo régimen y el segundo, la oposición legal a éste. Arena y MDB compitieron en cuatro elecciones para el Congreso (1966, 1970, 1974 y 1978), logrando la Arena la mayoría parlamentaria en todas. No obstante, a partir de 1974, el MDB comenzó a obtener resultados electorales significativos.

En diciembre de 1979, el régimen militar decreta la extinción de la Arena y del MDB a fin de crear un sistema multipartidista que pudiese debilitar a la oposición al dividirla. A principios de la década de los ochenta se establecieron cinco nuevos partidos: 1) Partido Democrático Social (PDS), heredero de la Arena; 2) Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal heredero del extinto MDB; 3) Partido de los Trabajadores (PT), brazo político del movimiento sindical paulista; 4) "Partido Democrático Trabalhista" (PDT) y 5) "Partido Trabalhista Brasileño" (PTB), estos dos últimos reivindicaban para sí mismos la herencia laborista getulista.

Este conjunto de partidos concurrió a las elecciones de 1982 para el Congreso Nacional, gobiernos y asambleas legislativas de los Estados. En estas elecciones, los partidos de oposición (PMDB, PT, PDT y PTB) consiguieron formar mayoría, aunque diminuta, en la Cámara de los Diputados. Se abrió, así, el camino para la victoria de un candidato de la oposición en la lucha por la sucesión presidencial, vía Colegio Electoral, en enero de 1985. Esta victoria se vio facilitada por una disidencia dentro del PDS, que dio origen a un nuevo partido, el Partido del Frente Liberal (PFL), formado en 1984, que se unió a la oposición para derrotar a la candidatura de Paulo Salim Maluf, que, en aquel momento, representaba la continuidad del régimen militar.

Uno de los primeros actos del régimen civil fue establecer, a través de la Enmienda Constitucional nº 25, del 15 de mayo de 1985, la libre creación de partidos y la reorganización de los anteriormente anulados, suprimidos, prohibidos o excluidos. El 1 de agosto de ese año, el Congreso Nacional aprobó la Ley nº 7.332, que estipuló las condiciones mínimas para la habilitación de nuevas agrupaciones partidistas. Así, se crearon 25 nuevos partidos para concurrir a las elecciones municipales de noviembre de 1985.

La nueva legislación alteró profundamente el panorama de partidos brasileño. Desde entonces, para cada nueva legislatura nuevos partidos se han formado y han pasado a tener representación parlamentaria. A partir de las elecciones de 1986 para el Congreso Constituyente y para los gobiernos y asambleas estatales, se observa una evolución errática de la fuerza electoral y parlamentaria de la mayoría de los partidos, marcada por ascensos y caídas bruscas. De este modo, los altos índices de volatilidad electoral y fragmentación parlamentaria que vienen caracterizando la competición política en Brasil, desde 1985, no han permitido el establecimiento de patrones estables de interacción entre los partidos ni de los partidos con el electorado. Cabe también mencionar que el aumento del número de partidos con representación parlamentaria y la variación de esta representación no son resultado sólo de las decisiones del electorado, sino también de la intensa migración de diputados de una fuerza política a otra durante una misma legislatura.

A pesar de tanta inestabilidad, es posible identificar a los partidos que han tenido más influencia, sea a nivel nacional, estatal o municipal, en la formación de los gobiernos y en el proceso legislativo, a lo largo de los últimos 11 años. En el centro del espectro ideológico se encuentran el PMDB y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), este último nacido de una disidencia del primero durante la Asamblea Nacional Constituyente, en 1988. El PMDB, aunque en franco declive desde entonces, ha sido el principal partido en el parlamento del régimen civil. Ocupó la presidencia con José Sarney, entre 1985 y 1990, y la mayor parte de los gobiernos de los estados. El PSDB, cuarto mayor partido en el parlamento, está en fase ascendente, especialmente desde la elección de uno de sus líderes, Fernando Henrique Cardoso, para la Presidencia de la República, en octubre de 1994.

A la derecha, destacan el PFL, el PTB y el PPB (Partido Popular Brasileño), siendo este último fruto de la fusión del PPR (formado por ex-miembros del PDS, que se disolvió) con el pequeño PP (Partido Popular). De los tres, el PFL es el más influyente, siendo el segundo partido en el parlamento desde 1986, habiendo participado en todos los ministerios desde 1985 y teniendo varios gobernadores de estado.

Finalmente, a la izquierda sobresalen el PDT y el PT. El PDT creció razonablemente hasta 1990. Desde entonces, está en declive. Desempeña un papel importante en la política de algunos estados, sobre todo en Rio de Janeiro y Rio Grande do Sul. El PT ha ido creciendo de unas elecciones a otras hasta conseguir el poder. El PT tiene gran influencia entre los sindicatos, los intelectuales y la prensa. Quedó en segundo lugar en las elecciones presidenciales de 1989 y 1994, con el mismo candidato, Luis Inácio Lula da Silva que ha conseguido la presidencia en las últimas elecciones.

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Vida Digna Do Campo

De la Reforma agraria en Brasil

La reforma agraria se entiende según el programa de Lula como una medida con la que afrontar la crisis social, fomentando las cooperativas, la agricultura familiar y la economía solidaria. "La aceleración del proceso de reforma agraria y un programa de recuperación de los asentamientos es indispensable para aumentar el trabajo en la agricultura y proporcionar la seguridad alimentaria a los obreros y sus familias". El instrumento central para la obtención de tierras para la reforma agraria será la "expropiación para el interés social", que el gobierno guiará para la aplicación, en los próximos cuatro años, de un plan progresivo de distribución de tierras.

Este plan contribuirá a la reducción del éxodo rural y el fortalecimiento de las raíces del hombre en el campo, mientras la aplicación de una política agrícola apropiada influirá en la generación de trabajos e ingreso en el sector primario. En ese sentido, la reforma agraria permitirá la generación del trabajo e ingreso en el campo. Para esto, el nuevo gobierno tratará de reforzar la agricultura familiar a través de políticas crediticias estables actuando codo con codo con las comunidades y las asociaciones campesinas. Los datos que ofrece el documento Vida digna do campo señalan que el 33% de la población brasileña vive en pequeños y medianos municipios de base económica eminentemente agrícola (aproximadamente 52 millones de personas. Otros seis millones de personas viven en áreas rurales del entorno de áreas metropolitanas o de conjuntos urbanos. Actualmente, la agricultura brasileña es la responsable del empleo del 24% de la población, que sumado a las actividades agroindustriales y la venta de productos y servicios ligados al sector, puede llegar al 40% de los empleos existentes en Brasil.

La agricultura, por tanto, deberá cumplir las siguientes funciones en el Brasil actual:

  1. Garantizar el abastecimiento alimentario de la población en cantidad y calidad suficientes.
  2. Generar divisas para el país a través de la generación de excedentes y la exportación de productos, perfectamente conciliable con la función anterior.
  3. Mantener y generar puestos de trabajo en el campo.
  4. Recuperar y mantener los recursos naturales
  5. Aplicar el programa de reforma agraria

El programa agrario se complementa con medidas para el desarrollo rural y regional sostenible y solidario, sin dejar de mencionar las políticas para la conservación de la Amazonia.

Lidia MUÑOZ. CERAI

 

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De la soberanía alimentaria

El programa Vida Digna do Campo defiende y recoge literalmente en su definición el término soberanía alimentaria propuesto en las Declaraciones Finales de los Foros Internacionales habidos en los últimos años organizados por movimientos sociales, campesinos, agrarios, indígenas... de todo el mundo, entre ellos el Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria, en el que participó, entre otras organizaciones como CERAI, el Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos –Ibase-, que ha colaborado en la elaboración del programa de Lula aplicando el término a la reforma agraria brasileña como "vía para erradicar el hambre y la malnutrición y garantizar la seguridad alimentaria duradera y sostenible para todos los pueblos". De esta manera, el programa defiende el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas sostenibles de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación a toda la población, respetando sus culturas y diversidad de los modelos de campesinos, pescadores e indígenas para su producción agropecuaria, de comercialización y de gestión de los espacios rurales en los que también la mujer desempeña un papel fundamental.

El programa recuerda que la alimentación es un derecho inalienable de todo ciudadano, siendo el deber del Estado de crear las condiciones para que la población brasileña pueda gozar de este derecho, sabiendo que el problema no es el potencial del Brasil para producir todos los alimentos que la población necesita, sino la grave desigualdad en la distribución de la renta.

La política de seguridad alimentaria, por tanto, necesita tanto de medidas estructurales - distribución de la renta, generación de empleos, reforma agraria....-como de intervenciones de emergencia o políticas compensatorias, como el Programa Fome Zero de combate al hambre.

Pero esta tarea de erradicar el hambre y asegurar la soberanía alimentaria debe contar, como bien explica en la propuesta gubernamental, con la sociedad civil organizada: "las asociaciones populares, ONG´s, las universidades, las escuelas, las iglesias de los credos más diferentes, las entidades mercantiles...". Toda una revolución, y el mismo programa así lo dice, por lo que supone cambios profundos en la estructura de dominación política. "En muchas áreas de Brasil, las condiciones de pobreza se mantienen que porque además ellos facilitan la perpetuación en el poder de élites conservadoras que hay siglos pida a este país".

Lidia MUÑOZ. CERAI

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Proyecto Fome Zero

De la lucha contra el hambre y la pobreza

La pobreza en Brasil no es algo ocasional, pero sí resultado de un proceso histórico que no ha resuelto cuestiones básicas. Con el aumento del desempleo en los años noventa se agravó más todavía. Hoy existe un amplio consenso en la evidencia de que lo más terrible de los efectos de la pobreza, el hambre, no está causado por la falta de producción de alimentos, sino en la falta de ingresos de las familias para adquirirlos en la cantidad necesaria y con la calidad apropiada.

La implantación de una política estructural para erradicar la pobreza requiere muchos años para generar resultados. Pero el hambre no espera y sigue matando cada día, produciendo desarraigo social y familiar, enfermedades, desesperación y violencia. Para combatir el hambre no podemos limitarnos a las donaciones y la caridad, sino articulando una política económica que garantice una expansión del producto interior bruto. Los instrumentos que pondremos en marcha permitirán promover el desarrollo, generar trabajo y distribuir la renta. La lucha contra el hambre se integra así en aplicar un nuevo tipo de desarrollo económico.

El Proyecto Fome Zero incluye, además de las medidas estructurales, una política de apoyo eficaz a la agricultura familiar; el derecho al bienestar social para todos los obreros, apoyo a la economía rural o de la economía informal urbana, garantizando la universalidad prevista en la Constitución; el derecho a la complementariedad de ingresos para que todos los niños de las familias pobres puedan tener la formación educacional apropiada; apoyo a los programas creados por los gobiernos municipales y la sociedad civil organizada que combaten el hambre a través de los restaurantes populares, bancos de comidas y el incentivo a la agricultura urbana y familiar.

Para atacar de inmediato el problema del hambre se proporcionarán los "cartão de alimentação" para las familias muy pobres, posibilitando que compren los alimentos que necesitan.

Combatir el hambre no debe ser considerado un "costo", sino una inversión en Brasil. Una cesta básica que garantice el alimento necesario para 10 millones de familias vulnerables al hambre puede generar cerca de $2,5 billones más en la recaudación de impuestos. Pero puede suponer dar ocupación permanente a más de 350.000 personas en la agricultura familiar de arroz y frijol. Así, combatiendo el hambre, el peor efecto de la pobreza, nosotros también estaremos combatiendo la pobreza.

Brasil tiene las dos condiciones necesarias para reducir el hambre: Una es nuestra agricultura, capaz para producir todos los alimentos necesarios para el país y exportar ampliamente. Otra es tener los recursos necesarios para garantizar el derecho a alimentación adecuada a la población que no dispone de ingresos. Por consiguiente, podemos afirmar que es posible eliminar el hambre, así como acabar con el analfabetismo y otras lacras sociales propias de la ausencia de políticas públicas adecuadas.

 

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Del MST al pueblo brasileño y al Presidente Lula

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) se dirige al pueblo brasileño y la presidente Lula para hablar sobre la situación de nuestro país y de la lucha por la Reforma Agraria. Estamos motivados por la esperanza y por la confianza de que es posible otro Brasil, donde mujeres, hombres, niños, jóvenes y ancianos tengan todos una vida digna y feliz.

1. Brasil ha sufrido ocho años de un modelo económico neoliberal implementado por el gobierno FHC (Cardoso), que solo aumentó el sufrimiento del pueblo y trajo graves perjuicios para los que viven en el medio rural, con el aumento de la pobreza, de la desigualdad, del éxodo, de la falta de trabajo y de tierra.

2. El pueblo Brasileño, ha dicho no a este modelo económico y agrícola. Votó ampliamente a favor de los cambios y eligió al Presidente Lula. Es una victoria del pueblo. Es una derrota de las elites y de su proyecto.

3. El MST ha combatido este modelo y por eso hemos sido perseguidos e injuriados. Pagamos un alto precio con masacres, prisiones, mentiras sistemáticas y el desprecio contra las familias sin tierra. Hemos participado en todas las campañas electorales, desde 1989, para que hubiesen cambios. Ahora, nos sentimos orgullosos y victoriosos por haber elegido el Presidente Lula.

4. El latifundio y el modelo neoliberal son la causa del hambre, del desempleo, de la pobreza, del analfabetismo y de la falta de desarrollo en el medio rural.

5. Estamos convencidos de que es posible derrotar el latifundio, gracias a la organización del pueblo y de la voluntad política del nuevo gobierno. Para nosotros, el enemigo es el latifundio, y el gobierno Lula desempeñará un papel fundamental para democratizar la propiedad de la tierra en Brasil.

6. Necesitamos construir un nuevo modelo agrícola, que priorice el mercado interno, la producción de alimentos y la distribución de la renta. Para eso, es necesario valorizar la agricultura familiar y las cooperativas, viabilizar y descentralizar las agroindustrias. El estado debe reasumir su papel en la agricultura y garantizar el derecho a los agricultores a producir sus semillas y desarrollar técnicas adecuadas al medio ambiente y a la calidad de los alimentos.

7. Es necesario garantizar la educación pública para toda la población del medio rural, como forma de conquista de la dignidad y del desarrollo.

 8. Nuestro papel como movimiento social es continuar organizando a los pobres del campo, concienciándolos los de sus derechos y movilizándolos para que luchen a favor de cambios. Mantendremos la necesaria autonomía en relación al Estado, pero contribuiremos en todo lo que sea posible con el nuevo gobierno, para que se logre la tan soñada reforma agraria.

9. Tenemos la oportunidad, en este momento, de realizar el trabajo histórico de implementar una verdadera reforma agraria, para democratizar el acceso a la tierra y eliminar el hambre, el desempleo y las injusticias sociales.

10. Hacemos un llamamiento a todos los trabajadores y trabajadoras, a la sociedad brasileña en general, para que se organicen, se movilicen, y nos ayuden a hacer la reforma agraria. Un Brasil más justo y igualatario es posible. Ahora es el momento!.

Caruaru, agreste Pernambucano, noviembre de 2002.

(MST Informa, Año II - nº 26, viernes, 8 de noviembre de 2002)

 

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Del IBase:

Entrevista a Chico Menezes, Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos

"La movilización social será el medio más efectivo para conseguir transformaciones en Brasil"

¿Cómo están asimilando los distintos estratos sociales (MST, indígenas, empresarios, sindicatos, inversores extranjeros, etc.) las distintas propuestas políticas de Lula?

Tras el resultado electoral en que Lula obtuvo más de 53 millones de votos, Brasil vive un momento de mucha esperanza. Por ello, las distintas fuerzas organizadas de la sociedad, que representan diferentes estratos sociales, manifiestan la disposición común de apoyar y fortalecer la gobernabilidad. El Partido de los Trabajadores (PT) y el nuevo gobierno que salió victorioso en las elecciones trabajan en la construcción de un "Pacto Social". Fue constituido un Consejo de Desarrollo Económico y Social que agrega casi todas las fuerzas sociales, con excepción del MST y de los inversores extranjeros. Sin embargo, el futuro gobierno está discutiendo con MST, que decidió no realizar ocupaciones de tierra en los próximos meses. Los inversores extranjeros observan el contexto político y evitan expresar una posición crítica a Lula y el PT.

¿Cómo se explica este apoyo masivo que está recibiendo Lula por parte de sectores tan diversos como la patronal, los sindicatos, la Iglesia y la Bolsa?

Este apoyo masivo es el resultado, en primer lugar, de un deseo de cambio que predomina en la mayor parte de la población brasileña, la cual está muy frustrada con los resultados de las políticas neoliberales. Creo, en segundo lugar, que hay un reconocimiento de que PT y su principal líder,  Lula,  son diferentes de los otros partidos y políticos, por una trayectoria de coherencia y honestidad. Pero en la pregunta hay que hacer una corrección: la Bolsa de Valores no está apoyando a Lula. Hay trabajadores de la Bolsa que apoyan a Lula. Pero la institución -a partir de sus principales ejecutivos-  observa atentamente la dirección y posiciones que el nuevo gobierno manifiesta.

¿En qué grado de realidad son posibles los cambios que Lula plantea en su programa?

Brasil vive una crisis económico-financiera  muy grave, al igual que una fuerte crisis social. El país está sometido al pago de las deudas interna y externa de una forma extorsiva y poco sobra para las inversiones necesarias. No hay crecimiento económico, el desempleo crece cada mes y la inflación empieza a crecer también. Sin embargo, hay una enorme expectativa en el pueblo por la resolución de los problemas. La propuesta de PT en la última elección no prometió cambios muy profundos a corto plazo. El compromiso asumido fue de cambios importantes en los próximos cuatro años. Por ello, el gobierno va a trabajar fijando metas para cada año.  Es importante decir que Lula, en su primer pronunciamiento tras ser elegido presidente, asumió un compromiso principal: erradicar el hambre en Brasil. Comentaré esto más adelante. Aquí es importante destacar que, al declarar esta prioridad, Lula cambió la agenda del país, que desde principios de año sólo discutía sobre la variación del dólar y las caídas de la Bolsa de Valores. Ahora la discusión principal en Brasil es el hambre.

¿Existe un clima de esperanza popular?

La esperanza reapareció en Brasil y este sentimiento es muy fuerte después de la elección de Lula. Como manifestación subjetiva que es, puede desaparecer muy rápidamente, pero también puede ser una gran fuerza para la movilización social. Y será la movilización social el medio más efectivo para llevar a cabo las transformaciones que Brasil necesita y que PT declara defender.

Por otro lado, parecen existir reticencias de grupos de izquierda que "acusan" al PT de haber logrado a nivel local una democratización y desarrollo dentro de un mundo económicamente globalizado. ¿Es justa esta crítica?

El PT está unificado por principios y objetivos comunes, pero en su interior hay diferentes líneas políticas y también muchas divergencias sobre los caminos a seguir. El gran desafío de PT en la presidencia de la República será mostrar su capacidad de realizar a nivel federal, en un país con nuestras dimensiones continentales, lo que logró obtener en sus experiencias locales. Y todo ello dentro del actual contexto de la globalización económica, con todas las dificultades que son impuestas a los países en desarrollo.

¿Se percibe algún tipo de alarma ante un posible intervencionismo exterior que busque desestabilizar el futuro gobierno de Lula al estilo de la intromisión del Departamento de Estado norteamericano durante el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende? En otras palabras, ¿Hay miedo ante la llegada al poder de Lula?

En mi opinión este riesgo debe ser considerado. Quizá, en una situación peor que en la época del gobierno de Salvador Allende en Chile, vivimos ahora bajo la hegemonía de la mayor potencia económica y militar de todos los tiempos y que, en su gobierno actual, adopta una posición absolutamente belicista frente a aquellos que desafían su poder. Creo que será necesaria mucha inteligencia y al mismo tiempo mucha osadía del nuevo gobierno brasileño. Brasil debe fortalecer nuevas alianzas con países como China, India y también el Mercosur, así como buscar acuerdos económicos con la Unión Europea. Nuestro país tiene un gran peso en el escenario mundial y debe aprovechar este hecho. El impacto de una crisis en Brasil como la que vive Argentina es mucho más fuerte y de mucho mayor riesgo para el capital internacional. Lo que ahora es una de nuestras mayores fragilidades,  la deuda,  puede ser también nuestra fuerza. El fortalecimiento de nuestra soberanía es punto vital para el éxito del proyecto del nuevo gobierno.

En todo caso, sí parece existir la amenaza de un posible "ataque económico" a cargo de las grandes multinacionales extranjeras que dominan el Cono Sur.

Las multinacionales deben considerar en su estrategia lo que puede significar la pérdida del mercado brasileño. Se trata de un mercado que excluye a gran parte de nuestra población, pero es un gran mercado. No serán tiempos tranquilos, pero el combate no está decidido.

En la reforma agraria que plantea Lula, se puede leer el término de "soberanía alimentaria de los pueblos". Se trata de un concepto que ya fue expuesto durante el Foro de La Habana en septiembre del 2002. ¿De qué otras propuestas de reforma agraria a lo largo de la historia se ha nutrido la de Lula?

En primer lugar quiero hablar sobre la cuestión del hambre, de la soberanía y seguridad alimentaría. Esta es una cuestión principal. Brasil tiene plenas condiciones de garantizar la alimentación de todo su pueblo, a partir de su producción de alimentos. Sin embargo aquí pasan hambre ¡más de 40 millones de personas! No hay cómo tolerar esta situación. Las consecuencias para el país son terribles. Es como vivir en una situación de guerra permanente. Lula tuvo el coraje de decir que ésta es la prioridad uno de su gobierno. Es necesario entender que si vencemos esta guerra, estamos venciendo más allá del hambre. Estamos venciendo la creencia del pueblo de que hay problemas sociales que no podemos vencer.  De que son problemas resultantes de nuestra naturaleza, de ser pueblos inferiores y otras afirmaciones existentes desde nuestra colonización. Es posible erradicar el hambre, o reducirla a niveles mínimos.

Yo y mi institución estamos muy involucrados en esta tarea y en la propuesta del nuevo gobierno, pues participamos en la elaboración de este programa y ahora estamos trabajando juntos para cambiar esta situación de calamidad que Brasil vive desde hace siglos. Pero este desafío sólo podrá ser cumplido con una fuerte movilización de la sociedad.

En la última semana viví personalmente una situación que me dio muchas esperanzas. Brasil vive ahora en el Nordeste del país una situación de sequía muy grave. El nuevo gobierno me encargó contactar con las organizaciones sociales del "semi-árido nordestino", y consultarles sobre qué medidas consideraban que debería adoptar el gobierno de Lula cuando comience a gobernar para afrontar el problema de la sequía. Este hecho tuvo un significado especial para ellas. Ahora están enviando sus propuestas y manifestando su alegría, ya que dicen que es la primera vez, en toda la existencia de la articulación de organizaciones que trabajan en esta región, que un gobierno les consulta sobre este problema.

Sobre la cuestión de la reforma agraria es necesario entender que también ésta es una cuestión esencial. Resolver el problema agrario en Brasil es resolver la mitad del problema de la pobreza más extrema del país. No es suficiente distribuir tierra a los que ya no la tienen. Es necesario, además, el fortalecimiento de la pequeña agricultura familiar. Y esto puede ser conducido junto con la prioridad de erradicación del hambre.  Es un trabajo conjunto con los movimientos sociales rurales y un compromiso que el nuevo gobierno debe priorizar.

¿Cuál va a ser la política exterior del futuro gobierno del Brasil? ¿Qué posición va a tomar frente a la creciente psicosis guerrista del entramado internacional? ¿Qué papel cree que jugará Lula dentro del ámbito latinoamericano?

La posición del gobierno de PT en la política exterior aboga por la búsqueda incesante de la paz. Esto es difícil en la actual situación en la que existe presión sobre todos los países en el mundo. Sin embargo, esta postura es una cuestión de principio en el partido. Tendremos que actuar con inteligencia y valentía. En el ámbito latinoamericano ya estamos desempeñando el papel de afirmar que otro mundo es posible. Las elecciones en Ecuador, la propia situación de las futuras elecciones en Uruguay e Argentina, muestran estas posibilidades. Creo que los que decían que la historia se cerró, tendrán que revisar sus conceptos.

Gran parte del mapa del Brasil es una inmensa mancha verde. ¿Cuáles van a ser la medidas ambientales que tomará Lula frente a la creciente deforestación de la Amazonia?

El Partido de los Trabajadores va a gobernar por segunda vez el Estado de Acre, en la región amazónica. Este es el Estado donde nació y vivió Chico Mendes, el líder ambientalista que fue asesinado por un "fazendeiro" que obtenía grandes lucros con la destrucción del bosque amazónico. Creo que el modelo aplicado en Acre, que articula el ideal de la defensa de los bosques con el respeto a las causas populares indica la política que será seguida para el medio ambiente. Será otra gran lucha, pues los intereses internacionales en la exploración y devastación de Amazonía no son pequeños. Otro punto importante de definición del nuevo gobierno es sobre la cuestión de los organismos genéticamente modificados. Creo que la Monsanto y otras empresas directamente interesadas en este tema deben estar muy preocupadas. Incluso teniendo una posición clara contra los transgénicos, el nuevo gobierno tendrá que ser muy eficiente en la fiscalización, pues las plantaciones clandestinas de OGMs son cada vez más fuertes en Brasil.

 

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De la Educación en Brasil y el Proyecto Lula

Leslie Campaner de Toledo

Brasil es uno de los países con mayores desigualdades del mundo, en el que el 50 % de los más pobres tienen apenas un 10 % de la renta. El gobierno administra el Estado sólo para favorecer los intereses de los grupos económicos y financieros minoritarios en detrimento de los servicios públicos para la población. Tan solo ocho grupos económicos, familiares, controlan los principales medios de comunicación. Apenas el 1% de los propietarios es dueño del 46% de todas las tierras.

En la educación sucede lo mismo, hay un contingente de 17 millones de analfabetos absolutos y otros 30 millones que no han llegado a culminar 4 años de escolaridad (analfabetos funcionales). Menos del 30% de los niños y niñas de 0 a 3 años son atendidos en las guarderías. Menos de la mitad de los niños y niñas de 4 a 6 años frecuentan algún centro de preescolar. En torno de 2,5 millones de los comprendidos entre 7 a 14 años no están en la escuela, a lo que hay que añadir el hecho de que de cada 100 matriculados en el 1er curso, apenas 56 concluyen el 5º. Seis millones de adolescentes entre 14 y 18 años, que podrían estar en el curso medio , no frecuentan ningún tipo de escuela y casi el 90% de los jóvenes están desfasados en la relación edad/curso a los 18 años de edad. Apenas el 12% de los jóvenes entre 18 y 24 años están en la universidad. El acceso a la educación superior es inferior al 7,5%. La escolarización media de los brasileños está alrededor de los 5 años, una de las más bajas del mundo.

Las reformas educativas impuestas por las leyes, profundizadas por el gobierno de Fernando Hernrique Cardoso, son causantes de las exclusiones que multiplican el número de jóvenes y de adultos sin derecho a la escolarización y a la formación profesional, debido, entre otras razones, a las restricciones a la financiación pública de la educación infantil, media y superior y a la ausencia de financiación para la erradicación del analfabetismo y de la explotación por el trabajo infantil. En esta línea fue construido un Plan Nacional de Educación sin el interlocutor necesario: la sociedad, testigo superviviente del extremado atraso de la instrucción de su pueblo.

Esta realidad es un proyecto elaborado por las élites del país, bajo la influencia del capital internacional. Se trata sin duda de uno de los períodos que provocó más desigualdades y el más excluyente del capitalismo. Frente a esta realidad perversa, los brasileños y brasileñas escogieron otro camino y comienzan a elaborar otro proyecto de desarrollo, en el que están incluidos.

El nuevo proyecto representa el deseo de un Estado que gobierne con las organizaciones de la sociedad y para la sociedad y no en nombre de la sociedad, sin la sociedad y contra las mayorías. El Gobierno Lula presenta la perspectiva de un proceso que articula orgánicamente las relaciones sociales de producción y las relaciones políticas, culturales y educativas desvelando otro horizonte de sociedad y educación.

En esta dirección, muchas de las reivindicaciones históricas son retomadas en el contexto actual y traducidas en directrices, concepciones y metas en el programa de Gobierno. Representan la aportación que el Partido de los Trabajadores y los demás partidos de la coalición hacen a esta área, fruto de la trayectoria de los movimientos de los trabajadores y trabajadoras de la educación y de los estudiantes, de las experiencias vividas por las administraciones municipales y estatales, y de la actuación de los grupos parlamentarios.

La sociedad civil organizada demanda una planificación ascendente, integradora de las acciones de cada una de las esferas administrativas, con consejos de administración, normativa y control social democráticos, fondos comunes de financiación, escalafón, salario, jornada y condiciones de trabajo definidos a nivel nacional, evaluados en Congresos Nacionales de Educación. Está claro que una reforma en esta dirección implica otro modelo de relaciones sociales, un proyecto nacional de desarrollo inclusivo y sostenible, en diálogo con los movimientos sociales y populares y una pedagogía emancipadora.

Según el Cuaderno Temático del Programa de Gobierno –"Uma escola do tamanho do Brasil", un proyecto que asegure una educación como derecho obedecerá a tres directrices generales:

Democratización del acceso y garantía de permanencia

La propuesta del nuevo gobierno es la construcción de un Sistema Nacional Articulado de Educación, responsable de institucionalizar el esfuerzo organizado, autónomo y permanente del Estado y de la sociedad, a través de la gestión democrática y cooperativa. El programa "Bolsa-Escola", articulado con el Programa Nacional de Renta Mínima, y otras acciones destinadas a generar empleo y renta serán impulsados como parte integrante del proyecto político-pedagógico, inclusivo y de calidad, en los niveles de enseñanza fundamental y medio de la educación básica. Con especial énfasis en la promoción de la economía solidaria y de "micro", pequeñas y medianas empresas sustentables, para que las familias tengan las condiciones que permitan mantener a los niños, jóvenes y adultos en la escuela, y su permanencia en ella.

La ampliación de la red escolar se basará en los censos escolares realizados en colaboración con los Estados y municipios y de acuerdo con las prioridades decididas en el Presupuesto Participativo de sus gobiernos.

Calidad social de la educación

La calidad social es un proceso de acumulación histórica y no de una teoría de gestión. Es conquistada en la medida en que la noción de derecho prevalece sobre la noción de mercado y por la interacción de los diferentes actores sociales en la lucha. Esto provoca una ruptura en la verticalidad y jerarquización de los sistemas públicos, cuya tecnocracia invariablemente maltrata a los más frágiles de esta cadena: los alumnos y alumnas. De esta manera, la calidad social promueve la autonomía, sin que el Gobierno abandone sus responsabilidades.

Para el gobierno Lula la calidad social de la educación presupone tratar el conocimiento a partir del enfoque interdisciplinar, superando la fragmentación y la segmentación; implica asimismo planear la acción colectiva del trabajo docente junto con los otros sectores de la comunidad escolar; y superar la evaluación clasificatoria y selectiva, estableciendo una evaluación participativa, diagnóstica y formativa que tome en consideración los ritmos y tiempos de aprendizaje de los educandos. Se trata, en suma, de firmar un compromiso ético y político que promueva el acceso al conocimiento para todos y todas en una escuela volcada en la formación de ciudadanos.

Quien definirá tal calidad es la comunidad escolar, los especialistas, los trabajadores y trabajadoras, etc. Es decir, toda la sociedad involucrada en un proceso formativo de construcción colectiva.

Implantación del régimen de colaboración y de democratización de la gestión.

El gobierno Lula, a través del Sistema Nacional de Educación, propone articular las acciones educativas de la Unión, los Estados y municipios; así como impulsar un nuevo Consejo Nacional de Educación, normativo y deliberativo, con representación social de las tres esferas de la administración y de las instituciones representativas de los educadores/as y de los estudiantes. El objetivo es garantizar la autonomía político-pedagógica y de gestión financiera a las instituciones educativas públicas asegurándoles las condiciones materiales y financieras adecuadas.

Otro objetivo es animar el desarrollo de procesos Constituyentes Escolares, o sea, un amplio movimiento de participación popular para discutir y definir las políticas públicas para la Educación, tomando en consideración la realidad de las escuelas y de sus comunidades para definir los planes de educación a nivel nacional, estatal y municipal, y contando asimismo con el Presupuesto Participativo de las esferas de gobierno y de los centros escolares.

Para finalizar

La escuela es un espacio donde conviven personas de diferentes orígenes y costumbres, con diferentes maneras de comprender el mundo, de relacionarse con la naturaleza, de relacionarse con lo sagrado y lo profano, con diferentes proyectos de vida. Esta diversidad étnica cultural es parte inseparable de la identidad y de la riqueza que compone el patrimonio sociocultural brasileño. El espacio público permite la coexistencia de los diferentes y las producciones culturales que en él se construyen están marcadas por las relaciones de poder en un permanente proceso de reformulación y resistencia. Por esto, la escuela es un espacio privilegiado para contribuir a la construcción de otro mundo posible. Para la realización de este proceso, el acceso a los bienes materiales y culturales producidos por la sociedad y la participación en la gestión colectiva del espacio público son los presupuestos democráticos y los principios básicos del proyecto político-pedagógico a construir en las escuelas de Brasil.

Es preciso incorporar las lecciones de la educación popular en la vida de la escuela, en la manera de enseñar y de aprender. Es preciso romper las cadenas estableciendo nuevos vínculos y nuevas condiciones para que educadoras/educadores, madres y padres, estudiantes, funcionarios/as puedan construir este proyecto popular de desarrollo nacional en el que la escuela tiene un papel fundamental.

Estamos convencidos de que es posible construir un nuevo camino para el desarrollo de nuestro país. No hay, en este sentido, un modelo acabado porque una de sus características es el ser fruto de un amplio debate nacional. Pero la educación no llevará al desarrollo si no es articulada con transformaciones profundas en la política social de Brasil; si no hay una inversión de prioridades, tal y como se contempla en los principios y forma de gestión del Partido de los Trabajadores. Gobierno y sociedad, esta vez, coinciden en la claridad del lugar social que la educación debe ocupar.

 

Consultas Bibliograficas

CADERNOS DO OBSERVATÓRIO. Especial Educaçao 2000. Campanha Nacional pelo Direito à Educação e Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas, Nov.2000

CADERNO TEMÁTICO DE PROGRAMA: Uma escola do tamanho do Brasil. Antonio Palocci et alii, Coligação Lula Presidente, 2002.

MELO, Maria Teresa Leitão de. Diretrizes Nacionais de Carreira - o posto e o pressuposto . Cadernos de Educação nº 6A , junho\99 – CNTE.

RELATÓRIO DO DESENVOLVIMENTO HUMANO 2002. Aprofundar a democracia num mundo fragmentado.Publicado Para o Programa das Nações Unidas Para o Desenvolvimento (PNUD), 1998.

 

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Del indígenismo en el Brasil: crónica de un desprecio

Sergi Tarín Galán

"Los blancos proclaman: "Nosotros descubrimos la tierra de Brasil". Pero nuestros antepasados han conocido esta tierra desde siempre. "Nosotros descubrimos esta tierra. Nosotros tenemos libros y por eso somos importantes", dicen los blancos. Pero eso son mentiras. Lo único que hicieron los blancos fue robar las tierras a los pueblos de la selva y destruirlas. Yo soy hijo de los antiguos yanomami y vivo en la selva, donde mi pueblo vivía cuando nací, y no voy a ponerme a contarles a los blancos que la descubrí yo. Yo no digo que he descubierto esta tierra, porque puse los ojos en ella y entonces es mía. Siempre estuvo aquí, antes de mí. Yo no digo: "He descubierto el cielo". Ni proclamo: "¡He descubierto los peces y los animales!" Siempre han estado ahí, desde el principio de los tiempos."

(Davi Yanomami, 1999)

Exterminio. Esta es la palabra que más se acerca a la realidad de los pueblos indígenas latinoamericanos desde hace más de cinco siglos. Con la llegada de los colonizadores se inició un proceso de holocausto humano y cultural que hoy en día aún continua con su inercia. Durante esos primeros años de contacto con los europeos, la sumisión comienza a convertirse en una soga alrededor del cuello de los pueblos indígenas. En nombre de Dios, de la Cristiandad y del Rey, les son arrebatadas sus tierras, prohibidas sus leyes y creencias, silenciadas sus lenguas y suprimidas sus libertades. Antiguos adoradores del cielo y sus astros, muchos murieron bajo la oscuridad subterránea de las minas. Era la esclavitud: precio que pagaban los indígenas por ser indígenas. Otros se suicidaron o cayeron corroídos por enfermedades que no conocían y que exportaron los europeos como primera pauta de intercambio comercial. Los menos se resistieron al expolio. Se organizaron y se refugiaron en las selvas y en los páramos, entre las cavidades nevadas de la montañas y en medio de los infranqueables desiertos. Los herederos de aquellos supervivientes han continuado muriendo, luchando y conservando la sabiduría antigua de sus antepasados. Ahora, no son los sables los encargados de traspasarlos, sino las leyes. No son los ejércitos quienes les hacen huir de sus tierras, sino las empresas trasnacionales. No son los curas con perfume de jabón elemental e incienso quienes les obligan a renunciar a su cultura, sino la terrible globalización del pensamiento. Mientras les hablan de caridad, de deuda externa, de cooperación o de desarrollo, ellos permanecen silenciosos. Y en ese silencio crece un ritmo ancestral donde sigue fluyendo el secreto íntimo de la tierra, el azar de los mares y el pálpito de las montañas. Nosotros, sordos, no sabemos escucharlo.

Tierras mutiladas

En el momento en el que los primeros europeos desembarcaron en Brasil, existían por lo menos 5 millones de indígenas. Ahora apenas si sobreviven 350.000. Durante todo este periodo aproximado de cinco siglos han sido borradas de la faz de la tierra cientos de tribus sin que sus sofisticados asesinos dejaran huella alguna. Con ellas han muerto lenguas e historias, filosofías antiguas en torno a la vida y a la muerte.

Los que quedan conforman, pese a todo, un interesante amalgama de pueblos que habitan selvas tropicales, sabanas, bosques y desiertos. Muchos de ellos también malviven en las ciudades compartiendo estatus y penurias con las masas de pobres brasileños. También existen otros indígenas que, enclavados quien sabe si en la profundidad de su suelo o de su sueño, no han tenido nunca contacto alguno con no-indígenas. De hecho, Brasil esconde, con toda probabilidad, el mayor número de pueblos no-contactados (no descubiertos, según la jerga colonizadora).

Esta diversidad otorga al Brasil una serie de contradictorias peculiaridades. Por ejemplo la de ser el único país latinoamericano que cuenta en su Administración con un departamento de asuntos indígenas: la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), que funciona desde los años sesenta y que tiene su embrión en el antiguo Servicio de Protección al Indígena (SPI). El FUNAI se ha mostrado incapaz de atender las demandas indígenas. De hecho se ha convertido en un auténtico enemigo en casa para los más antiguos pobladores del Brasil. Este departamento siempre ha estado bajo la tutela de los depredadores más avesados de la nación, por tanto de los políticos más corruptos o de los terratenientes más superlativos. La fundación del indio ha sido en verdad la fundición del indio y ni tan siquiera los esfuerzos de aquellos individuos dentro del FUNAI que simpatizan con la causa indígena han podido evitar el goteo incesante del genocidio aborigen.

De hecho, se podría afirmar sin miedo a equivocarse que el FUNAI representa una auténtica tapadera económica. Gran cantidad de dinero brasileño se destina para proyectos en pueblos indígenas. Los mismo sucede con la mayoría de la ayuda internacional que llega al país. No obstante, muchos políticos desvían ese dinero en dirección a sus cuentas particulares. La mismas que luego sirven para comprar votos, medios de comunicación que los fabriquen o armas que asesinen a los indígenas para dejar libre el camino a las empresas madereras y mineras.

Arriba callan, abajo mueren

Los gobiernos brasileños han tenido durante los últimos cincuenta años una actitud tibia frente a los pueblos indígenas. Por un lado ha existido una conducta asistencial con el propósito de disimular frente a la comunidad internacional su verdadero desinterés. Eso les ha llevado a demarcar una parte de los territorios indígenas estableciendo los remotos límites de sus antiguos pobladores. Lo cierto es que la compactación del mapa indígena a modo de reservas tan sólo sirve para que los encargados de su cuidado o gestión se enriquezcan a fuerza de ser humanitarios de piel para afuera y depredadores de piel para adentro. Todo ello, evidentemente, con el mutismo cómplice de los gobiernos que miran, callan y hacen hueco en los bolsillos.

Los indígenas, por su parte, siguen muriendo de injusticia. Quizá la parte más elocuente del exterminio ha finalizado (envenenamiento de comunidades, esterilización de las mujeres, bombardeo de casas comunales...), pero los niños siguen suicidándose por desnutrición de futuro y las enfermedades continúan dejando exhaustos sus volúmenes poblacionales.

Con todo, en los últimos tiempos se ha podido observar un mayor grado de sensibilidad en torno a los problemas que afectan al mundo indígena latinoamericano y brasileño. El racismo nacional ha ido mermando lentamente y la respuesta de la población civil al comportamiento aniquilador de los gobiernos ha pasado de la sutilidad a la algazara. Algo que se añade al surgimiento de un movimiento de base indígena que ha gestado decenas de organizaciones mentalizadas en la reivindicación de sus derechos por sí mismas De todos modos, nada será equiparable a un verdadero paso adelante mientras la administración brasileña no asuma la legislación internacional y garantice el derecho territorial de la propiedad indígena. Un hecho, quizá, quien sabe, que podría consumarse en medio ese huracán de pan, esperanza y azar que Lula Da Silva promete traer en sus manos para todo el Brasil

Fuentes consultadas

WATSON, F; CORRY, S; PEARCE, C. Los Desheredados. Indígenas de Brasil. Survival.

Revista del Sur (Uruguay). Número 59, agosto 1996.

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De Lula, la prensa y otros intereses

Pilar Pérez Antón

La prensa no ha escatimado en expresiones alarmistas ante el inminente ascenso de Luis Inacio Lula da Silva en las encuestas. "Incertidumbre", "mercados al borde del pánico" o "calma antes de la tempestad (por las elecciones)" son sólo algunos de los calificativos que han predominado en las informaciones ofrecidas a lo largo del año sobre los comicios brasileños. El periódico "El País" ha llegado a bautizar como "el riesgo Lula" al temor de la banca y el empresariado –entre el cual se encuentra el Grupo Prisa, con fuertes inversiones en el país- de que Lula llegase a la presidencia de Brasil.

Una vez más, la atención de los medios se ha centrado en los intereses de los más poderosos y se ha convertido en su voz. El 12 de mayo de 2002, "El País" titulaba: "La posible victoria electoral de "Lula" da Silva aumenta el riesgo en Brasil y deprecia el real y la deuda pública y privada". El 4 de agosto del mismo año, seguía la tendencia alarmista y unilateral al subtitular: "La incertidumbre electoral mantiene los mercados al borde del pánico mientras el Gobierno negocia ayudas con el FMI". El título era: "Brasil: la calma antes de la tempestad". El artículo en cuestión comenzaba hablando de tensión extrema y momentos de pánico en los mercados financieros y continuaba diciendo que "los números amenazan con pasar rápidamente de preocupantes a desastrosos", con una única causa definida en el texto: el ascenso de la izquierda en las encuestas, tanto la más centrista de Ciro Gomes como la de Lula da Silva. Clima de tensión, terror, previsión de grandes desastres y crudas amenazas al bienestar… de las grandes empresas inversoras.

Es cierto que el temor de que Lula lograse la victoria electoral ha provocado la huida de inversores extranjeros de deuda brasileña. Evidentemente, y tal como señala en el mes de junio el periódico Expansión, los inversores temen en ese momento las medidas izquierdistas del ex sindicalista: frenar los actuales procesos de privatizaciones, una posible reestructuración de la deuda para favorecer el gasto en obras sociales aprovechando fondos de recortes de gastos… Las entidades Merrill Lynh, Morgan Stanley y ABN Amro llegaron a sugerir a sus clientes en un informe publicado en el mes de mayo que se desprendiesen de títulos públicos de Brasil ante el miedo de que Lula llegase a la presidencia.

Esta oleada de noticias alarmista y amenazadoras intentaban desprestigiar una opción política que se temía no favoreciese las inversiones extranjeras en Brasil. Los intereses económicos de los grandes de la economía peligraban. Telefónica, Santander, Endesa o Iberdrola son algunas de las empresas interesadas en que no se produzcan cambios. Y también el Grupo Prisa, en plena expansión por los mercados latinoamericanos y con un fuerte peso en Brasil. Los negocios en este país y en Argentina suponen el 25 por ciento de los ingresos y el 30 por ciento del resultado de explotación de Prisa.

De hecho, el 63 por ciento de los ingresos de Santillana, uno de los sellos del grupo, provienen del continente americano. El pasado año, Prisa adquirió el 100 por cien de Editora Moderna, una de las compañías brasileñas más importantes especializada en libros de texto. Esta incursión en el panorama educativo del país sudamericano se completaba con la compra de la editorial Salamandra, especializada en literatura infantil y juvenil.

La información ofrecida por "El País" se atempera a medida que se acercan las elecciones, que la victoria de Lula es casi inminente y que éste se muestra moderado y dialogante con todas las facciones sociales y económicas. Aún así, persiste la desconfianza y el temor a los cambios. El 2 de octubre, a cuatro días de celebrarse los comicios, un artículo que describía un lamentable panorama económico bajo el título "El Brasil que heredará el futuro presidente", destacaba: "En la opinión pública se detecta ya una gran duda de que cumplan las promesas electorales".

En la segunda vuelta el mensaje era otro. Sólo 23 días después otro artículo con el titular "Cardoso deja un Brasil mejor" ensalzaba los logros económicos del presidente desde 1995 e instaba, por tanto, a seguir esta tendencia.

Sin embargo, ni las tendencias e intereses de los medios ni las amenazas de los mercados, ha impedido a la población brasileña optar con creces por una política de izquierdas y de cambio, perjudique o no a las minoritarias empresas inversoras. Le duela a quien le duela.

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De sus amigos...

El amigo Lula

Frei Betto, octubre 2002

En el final de la década de los 70, Lula y yo actuábamos en la misma ciudad, Sao Bernardo do Campo. Él como líder metalúrgico; yo como asesor de la Pastoral Obrera. Sin embargo, solo nos conocimos personalmente en enero de 1980, en Joao Monlevade (MG). Participamos juntos de la posesión de Joao Paulo Pires de Vasconcellos, electo presidente del sindicato de los metalúrgicos de la Compañía Belgo Mineira.

Al salir de la prisión, en 1973, pasé cinco años en Vitoria, invernando en la favela del morro de Santa Maria. Me dediqué a la organización de las CEB's (Comunidades Eclesiásticas de Base) que, multiplicadas, llegaron a 100 mil en todo el país.

En 1978, Fernando Henrique Cardoso (FHC) me invitó a una conversación en Sao Paulo, con la presencia también de Plinio de Arruda Sampaio y Almino Afonso. Estaban convencidos de que la dictadura llegaba a su agonía. En breve, la apertura política propiciaría el surgimiento de nuevos partidos. En el bolsillo de su chaleco, ellos traían del exilio el proyecto de fundación de un partido socialista. Tenían la forma, y Ubicaban a las CEBs como relleno...

En dos encuentros y mucha discusión, enfaticé en que las CEBs no se prestarían para servir de terreno de maniobra a intelectuales iluminados, ni se convertirían, como suponía FHC, en un nuevo PCB: el Partido de las Comunidades de Base. El pronóstico de las CEBs, que más tarde obtuvo el apoyo de Plínio Arruda Sampaio, era que del movimiento social irrumpido en los años 70 (lucha contra la carestía, oposiciones sindicales, etc.) brotaría un partido de abajo hacia arriba, y no de fuera hacia adentro del país.

Relaté esto a Lula en un almuerzo en Joao Monlevade. Él había participado en la campaña de FHC al senado y, desde entonces, se preguntaba por que el trabajador no elegía al trabajador. Seis meses antes, en un congreso sindical en Salvador, él había sugerido la creación de un partido de los trabajadores. Idea que le vino a la cabeza el mismo día en que Marisa daba a luz a su hijo Sandro, 15 de julio de 1979.

La propuesta del PT (Partido de los Trabajadores), creado oficialmente al mes siguiente de nuestro encuentro, era afín con las expectativas de las CEBs, nutridas por la Teología de la Liberación, que sistematizaba los principios orientadores de la relación fe y política, ellas no se dejaron absorber por los núcleos del PT, ni el PT cedió a la tentación de repetir el error cometido en países socialistas, cuyos partidos comunistas hicieron de los sindicatos y movimientos sociales meras correas de transmisión de sus objetivos políticos.


Asociación
Lula era adverso a quien intentase usarlo. A pesar de su actuación en la campaña de FHC, mantenía distancia con la izquierda organizada y de los políticos profesionales, a excepción de algunos pocos, como el senador Teothônio Vilela, que le apoyó en las huelgas.

La formación religiosa de Lula facilitó su aproximación con la Pastoral Obrera, integrada también por metalúrgicos que se destacaban en la actividad sindical, devoto de Jesús y de San Francisco de Asís, a Lula le gusta orar, tiene como hábito hacer la señal de la cruz antes de los alimentos, y nunca falta a la Misa del Trabajador, celebrada todo 1º de Mayo en la iglesia matriz de Sao Bernardo do Campo. En tanto, preserva su fe con la misma discreción con que protege a su familia del asedio de los medios.

De nuestro encuentro en Joao Monlevade nació la ANAMPOS (Articulación Nacional de los Movimientos Populares y Sindicales), destinada a congregar, con carácter suprapartidario y supraconfesional, militantes y entidades identificadas con las aspiraciones libertarias expresadas en la práctica pastoral de las CEBs y en la Carta de Principios del PT.

Terminada la ceremonia de posesión, partimos hacia Belo Horizonte, a donde llegamos tarde. Por la falta de vuelos a Sao Paulo, fuimos a dormir en casa de mis padres. No había cama para todos. En la alfombra del comedor durmieron, lado a lado, Lula, Olívio Dutra, Henos Amorina, Joaquim Arnaldo, y otros dirigentes sindicales.

La ANAMPOS generó la CUT, en agosto de 1983, después de la ruptura en el Congreso Sindical de Playa Grande (SP), en febrero de aquel año. Diez años después, la ANAMPOS desapareció para dar lugar al surgimiento de la CMP (Central de Movimientos Populares).

En la campaña salarial de 1980, se estrecharon los lazos entre el sindicato y la Pastoral Obrera de Sao Bernardo do Campo. Cuando estalló la huelga, ayudé a cuidar de la infraestructura del movimiento, cuando Lula dirigía las asambleas en el estadio de Villa Euclides y las difíciles negociaciones con el sector empresarial. El régimen militar temía los efectos políticos de la huelga, decidió jugar duro, intervino el sindicato y anuló el mandato de la directiva. Don Claudio Hummes, obispo de ABC, liberó la matriz de Sao Bernardo do Campo para las asambleas sindicales. Algunos fieles se escandalizaron: están profanando el templo. El Padre Adelino de Carli, vicario, respondió: "¿De qué vale prestar culto a Dios y dar las espaldas a quien lucha por el pan de la vida?"

Atrás de la iglesia, organizamos el Fondo de Huelga, venían alimentos de todo el país, camioneros transportaban las donaciones mezcladas con la carga. Ricardo Kotscho, reportero de la Folha de Sao Paulo, me llamó aparte en una asamblea y me entregó el cheque de su salario.

Toda la directiva del sindicato fue encarcelada. En compañía del diputado Geraldo Siquiera, yo dormía en casa de Lula el día en que se lo llevaron. Fui despertado cuando los hombres del delegado Romeu Tuma tumbaron la puerta, luego que el vehículo partió, fui donde Don Claudio y el Cardenal Paulo Evaristo Arns, Arzobispo de Sao Paulo. Por la radio del vehículo, Lula escuchó, aliviado, la noticia de su encarcelamiento, pues temía ser víctima de una trampa del Escuadrón de la Muerte.

Cuando lo liberaron, un mes después, la primera cosa que hizo al llegar a casa fue abrir todas las jaulas y liberar a los pájaros.


Persistencia
Lula llega a la presidencia de la República gracias al movimiento social articulado en los últimos 40 años, en el cual la pedagogía de Paulo Freire tiene más peso que las teorías de Marx. Y también por la fuerza de una de sus virtudes, la persistencia. Él no sabe perder ni en las cartas. Fue esa persistencia que le hizo renovar el sindicalismo brasileño, fundar el PT, crear la ANAMPOS, la CUT, el Instituto Cajamar – escuela de formación política de líderes populares - , y el Instituto Ciudadanía, centro de investigación y elaboración de políticas públicas.

Durante los últimos 21 años, Lula recorrió el país de punta a punta, raro es el municipio que no haya pisado. Su liderazgo favoreció a la proliferación de movimientos sociales y ONGs, sindicatos y núcleos partidarios, llevando al PT a elegir cientos de concejales y diputados, estatales y federales, así como senadores y gobernadores. Hoy el PT gobierna a cerca de 50 millones de brasileños. Y obtuvo en la contienda del 6 de octubre, 126 millones de votos, eligiendo a 10 senadores, 91 diputados federales (la mejor bancada de la Cámara de los Diputados) y 147 diputados estatales.

Indignación
El poder es la mayor tentación del ser humano, por encima del dinero y el sexo. Lula resiste gracias a personas que él más admira: doña Lindu, su madre, fallecida en 1980, cuando él estaba en la cárcel. Heredó de ella la persistencia y el orgullo de conservar la dignidad, incluso en un camión no de madera, en el cual la familia viajó 13 días, de Garanhuns a Sao Paulo, o viviendo en el fondo de un bar, en un cuarto pequeño, obligado a usar el mismo baño abierto a los clientes.

Lula trae en el rostro la marca de la indignación. Quedó marcado por el hambre, el trabajo infantil como vendedor ambulante en la Baixada Santista, la decepción al reencontrar a su padre con otra mujer e hijos; la humillación de ser expulsado de un cine por no vestir chaqueta; el trabajo nocturno , que le costó el dedo meñique de la mano izquierda; la muerte, en un hospital, de la primera mujer y del bebé que ella traía en el vientre, porque pobre no contaba para costear el sistema de salud.

Son experiencias que han forjado su personalidad y le incentivan a luchar por los derechos de la mayoría, sin ceder a los encantos del poder, nunca dejó de vivir en Sao Bernardo do Campo; jamás tuvo empleada doméstica; no gusta de ostentaciones ni de ambientes presuntuosos; y ha devuelto empaquetados regalos enviados con la intención de alineamiento o cooptación; le hace feliz el cariño del pueblo con quien mantiene una relación afectuosa, pues jamás se molesta con el asedio del público. Para sentirse bien en la vida, le basta estar rodeado de su familia y sus amigos, vistiendo con bermudas y camiseta, calzando un par de sandalias, al lado del fogón donde puede preparar sus recetas favoritas, como conejo o pasta a la carbonara.

Lula presidente sorprenderá a la nación, pues adoptará otra gramática de poder, con firma propia, como hizo en el sindicalismo y, sobre todo, en la política, al crear un partido combativo y ético. No rehusará el trabajo en equipo, movilizando a todos los sectores de la sociedad brasileña, sin prestarse al juego rastrero de las transacciones fraudulentas y el favoritismo. En el currículo de sus ministros importan tres características fundamentales: ética, competencia y sensibilidad social.

Lula esperaba ganar en la primera vuelta. Era también la previsión de José Dirceu, con quien me encontré en la noche del 5 de octubre, en casa de Lula. Aún ante la inminencia de ser electo él se recusaba a hablar de cargos y nominaciones, y se divertía con las especulaciones de los medios, como fuentes supuestamente fidedignas que pudieran afirmar, con seguridad, quienes serían el presidente del Banco Central o el ministro de Hacienda. Para Lula, fue una noche mal dormida la del 5 al 6 de octubre, por causa de la ansiedad que invade a quien participa de una gran disputa, como estudiante a la espera de los resultados de los exámenes. De mañana, después de recibir la llamada de Cristovam Buarque, comunicando que vencerá la contienda entre los brasileños radicados en Nueva Zelandia, Lula pidió a un amigo masajista que lo aliviara de la tensión. Salió a votar y volvió a su apartamento, donde nos quedamos conversando y siguiendo el noticiero en la televisión. Al medio día él se relajó y durmió, por dos horas. Se despertó dispuesto, grabó escenas para dos películas sobre su trayectoria política: una dirigida por Duda Mendonça y el otro para Joao Moreira Salles.

Soplamos una vela y cortamos un pastel para conmemorar sus 57 años, oramos el padre nuestro y el Salmo 72 en la versión de Frei Carlos Mesters (el buen gobernante escucha los pedidos de los pobres), y salimos para el comité nacional en la Villa Mariana en Sao Paulo para esperar el resultado de la contienda. A las 11 de la noche confirmando que le faltarían 3,5 millones de votos para ganar en la primera vuelta, Lula volvió a la casa con Mariza. Cansado, fui para el convento, olvidando la carne que en la tarde preparé y dejé en el horno para que Lula y Mariza comieran un arroz con carne antes de dormir.

Aquella noche, entre tanto, él durmió saciado de votos. Y nosotros, sus electores, llenos de esperanzas.

Nuestra democracia todavía no es, como querían los griegos, un gobierno del pueblo para el pueblo. Pero con Lula presidente será la segunda vez en la historia del Brasil que un hombre del pueblo gobernará esta nación. La diferencia es que Nilo Peçanha, que gobernó el país de junio de 1909 a noviembre de 1910, como vicepresidente ocupó el lugar dejado por la muerte de Alfonso Pena. Como hijo de panadero Nilo conoció la pobreza. Lula, elegido por una amplia mayoría de votos, conoció la miseria. Sobreviviente de la gran tribulación del pueblo brasileño Lula es ahora un victorioso.

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Lula, ¿y ahora qué?

Frei Betto


Lula, y ahora qué? Se acabó la campaña, votaron los electores, ¡tú ganaste!

¿Ahora llegará la utopía? Ahora se alberga una incontenida esperanza en el corazón de millones de electores. Y, en quienes perdieron, los sentimientos varían desde el voto de confianza a la rabia, al resentimiento, a la apuesta para que tú fracases. Una elección no se hace sólo con programas de campaña. ¿Quién los leyó? Se hace con entusiasmo y garra, sueños y ambiciones. Más emoción que razón, más promesas que proyectos, más palabras que hechos.

Quien votó por ti espera lo mejor. Y lo mejor es como el bien: todos lo quieren, pero no todos le conceden el mismo significado aristotélico. Muchos electores confían en tu palabra de que tu gobierno respetará los acuerdos internacionales del Brasil. Y hay quienes tienen la certeza de que tú nunca agradarás a los acreedores extranjeros en detrimento de la canasta básica de los 53 millones de brasileños con una renta mensual inferior a los $ 40.

Lula, ¿y ahora qué? El Mercado espera que anuncies cuanto antes los nombres de tu equipo económico. Pero ¿y el equipo de la responsabilidad social? ¿Quién administrará la lucha contra el hambre, el desempleo y el analfabetismo? ¿Quién conducirá la reforma agraria, para hacer menos injusta la posesión de la tierra en Brasil, y la reforma tributaria, para liberar al país del vergonzoso título de subcampeón de la desigualdad social?

Lula, ¿y ahora qué? ¿Cómo agradar a tantos sectores divergentes que te apoyaron, y a partidos diferentes, y a las tendencies dentro del PT? Quien gobierna para agradar convierte el gobierno en un asunto de negocios y tiende a doblegarse ante la ambición de los grandes y a dar largas a la esperanza de los pequeños. Gobernar es cumplir el programa electoral y atenerse a prioridades que alivien el sufrimiento de la mayoría, aunque los aliados de hoy se conviertan en opositores de mañana.

¿Tupi o no tupi? Ojo con la prepotencia, Lula, en esta tierra en que los pueblos indígenas viven confinados por el prejuicio; marginados por el desinterés público; vistos como seres incivilizados que, contaminados de animismo, exhiben sus vergüenzas, abominan del trabajo diario y nunca prosperan, a menos que sean domesticados por el orden y el progreso de los blancos. Para los negros, trescientos cincuenta años de marginación; el estigma del color de la piel; negado el acceso a la tierra por la abolición; el destierro en la picota de la doble discriminación: por ser negro y pobre.

Lula, ahora que acabó la fiesta y el pueblo se fue a su casa, tendrás que abusar de su infinita paciencia para administrar egos inflados que, desde lo alto de sus ambiciones, buscan funciones de poder. No cedas a los caprichos personales ni a las presiones corporativas. Has de saber que cada persona nombrada por ti no será juzgada sólo por su competencia o por su currículo, sino también por su vida anterior, por la hoja de servicios.

Entre tus ministros y asesores no deberá figurar ningún nombre que, alguna vez, haya tenido que ver con la tortura, el arbitrio, el fraude, el nepotismo, la malversación y la mentira. Basta una naranja podrida para corromper a toda la canasta.

Lula, ¿y ahora qué? Cada uno de tus gestos se convertirá en símbolo. Tu estilo de vida, en paradigma. Que nunca se borre de tu memoria la dignidad de tu madre, doña Lindu, sin vergüenza de ser pobre, criando a siete hijos en la indigencia, dándoles lo que ella nunca tuvo, como la posibilidad de educarse. No te olvides de los 13 días de viaje en un camión de madera; ni del muchacho vendedor ambulante en la Baixada Santista; ni del peón mutilado en la fábrica; ni del marido y padre viendo a la mujer y al bebé muertos en un hospital por descuido médico; ni del líder sindical preso durante 32 días; ni del trabajador desempleado durante once meses.

Ahora, Lula, es la ocasión para cambiar la gramática del poder. Lo que es no deberá ser, a menos que esté de acuerdo con tu programa, tus principios y tu ética. No te dejes absorber por audiencias inútiles; no te vuelvas prisionero de Brasilia; no te ocupes en lo que puedas delegar; no olvides nunca que la cabeza piensa donde pisan los pies.

Lula, ¿y ahora qué? La noche se fue, llegó el día y no hay vuelta atrás. Dios te dé los dones y que tú sepas aprovecharlos. Queda ahora hacer de la política la más perfecta obra de caridad. Con un plato de comida yo pudo matar hoy el hambre de un pobre. Pero sólo la política puede erradicar la pobreza. Y para eso se necesita de una herramienta: el poder.

Dentro de poco, Lula, esa herramienta estará en tus manos de tornero- mecánico. Haz buen uso de ella, en provecho de 173 millones de brasileños.

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Anexo de prensa

En la presentación del estudio intervienen representantes del MST y del PT

El estudio "La esperanza venció al miedo" recoge las reflexiones de los movimientos sociales brasileños ante la victoria de Lula y su programa de reformas socioeconómicas.

La Universidad Politécnica de Valencia acoge el jueves 5 de diciembre la presentación del Dossier "La esperanza venció al miedo", que reúne opiniones sobre los cambios socioeconómicos que Lula defendió durante su campaña logrando el apoyo de más de 53 millones de brasileños. El acto está organizado por el Centro de Estudios Rurales y Agricultura Internacional-CERAI y ACSUD Las Segovias

El compromiso principal de Lula es erradicar el hambre en Brasil partiendo de que el país está en plenas condiciones de garantizar la alimentación pese a que pasan hambre más de 40 millones de personas, según afirma en el estudio de CERAI Chico Menezes, dirigente de IBase y colaborador en la elaboración del programa agroalimentario de Lula. Asimismo, la defensa de la soberanía alimentaria, el fortalecimiento de la agricultura familiar, el respeto de los recursos productivos y forestales forma parte de la política de desarrollo rural que junto a la alfabetización y la protección del acceso a la salud y la vivienda intentará impulsar el gobierno de Lula y las fuerzas de apoyo con las que cuenta, representantes de distintos estratos sociales.

En Brasil alrededor del 1% de los propietarios posee el 46% de todas las tierras; mientras que al 90% de los propietarios le corresponde algo menos del 20% de las propiedades. Todo esto con el agravante de que tan solo se cultiva un poco más del 50% de las tierras cultivables y de que en el país existen unos 4.8 millones de familias de trabajadores rurales sin tierra, según denuncia el MST en su propuesta de reforma agraria. Esta situación ha generado grandes latifundios de superficie improductiva y un modelo agropecuario enfocado a la exportación que, según explica Vicent Garcés, en necesario reformar para tratar de abastecer al país y erradicar la hambruna existente.

El estudio que se presenta a las 18 horas del próximo jueves 5 en la Universidad Politécnica de Valencia se completa con artículos sobre el indigenismo en Brasil, los intereses mediáticos de las grandes empresas periodísticas, la educación como modelo de desarrollo social -firmado por Leslie Toledo, Coordinadora de la Conferencia de Educación del Foro de Porto Alegre 2002, así como documentos elaborados por el Movimiento Sin Tierra, una entrevista a Chico Meneses de IBase –Instituto Brasileiro de Analices Sociais e Económicas-, y una síntesis del panorama socioeconómico y político de Brasil en el momento de la victoria de Lula, un dirigente autodidacta que inició su lucha sindical y política como obrero metalúrgico y que ha logrado despertar la esperanza del pueblo brasileño.

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PRESENTACIÓN "LULA, LA ESPERANZA VENCIÓ AL MIEDO"

FECHA: Jueves 5 de diciembre de 2002

HORA: 18 h.

LUGAR: Aula N3. ETSIA. UPV

 

INTERVIENEN

Vicent GARCÉS, Ingeniero Agrónomo. Profesor de la UPV. Miembro Junta Directiva CERAI.

Rafael Mauri, Director de Acsud Las Segovias-País Valencià

Milton FORNAZIERI, Dirigente del MST de Brasil. Miembro de la Coordinación Nacional del MST, Área de Formación Política y Educación.

Leslie CAMPANER DE TOLEDO, Coordinadora de Relaciones Institucionales del Foro Mundial de Educación 2001 y de la Conferencia de Educación del Foro Social Mundial 2002, antigua Asesora del Gabinete de la Secretaría Municipal de Educación de Porto Alegre.

 

PROGRAMA

18.00 h.: Presentación de Vicent Garcés, CERAI: "Soberanía alimentaria en Brasil: medidas contra la pobreza y la hambruna"

18.30 h.: Intervención de Milton Fornazieri, MST: "Persecución del Movimiento sin Tierra en su lucha contra el latifundio y el modelo de Cardoso"

19.00 h.: Leslie Toledo, PT: "Una escuela del tamaño del Brasil: La educación como factor clave para el desarrollo social"

Audiovisual sobre Brasil

Debate Multinacionales y biopiratería - Movilización social -Intereses mediáticos – Indigenismo.

 

ORGANIZA

CERAI-Centro de Estudios Rurales y Agricultura Internacional

ACSUD LAS SEGOVIAS PAÍS VALENCIÀ

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CONTACTOS DE PRENSA

LIDIA MUÑOZ, Comunicación CERAI

Tlfs.: 606 11 30 55-96 380 98 27 comunicacion@cerai.es

Consultas

Partido de los Trabajadores             http://www.pt.org.br/

Central Unica de Trabajadores        http://www.cut.org.br/

MST                                                  http://movimientos.org/cloc/mst-br/

IBASE                                                http://www.ibase.br/

Prensa

http://oglobo.globo.com/

http://www.uol.com.br/carosamigos/

http://www.folha.uol.com.br/folha/

http://jbonline.terra.com.br/

http://cartacapital.terra.com.br