CORREO

sábado 18/01/2003 0:45

Creo que en la campaña contra la guerra en Irak sería muy efectivo acentuar el TREMENDO DESASTRE ECOLÓGICO que se sin duda se produciría, mayor incluso

que el que se hubo en la anterior Guerra del Golfo. Es previsible que vuelvan a vertirse millones de toneladas de crudo en una zona de alto valor natural, así como es probable que vuelvan a incendiarse los pozos. En la anterior campaña se estimó que el efecto invernadero habría avanzado el equivalete a 30 años. Todo ello sin contar con los efectos de la utilización de armamento contaminante: Uranio empobrecido, agente naranja, etc., por cualquiera de los dos bandos.

Mi experiencia personal es que la opinión pública occidental es quizá más sensible a estos peligros, cuyas consecuencias a largo plazo serán globales, que al daño físico a las personas y a la economía de la zona. También se puede llamar la atención de otros riesgos que la guerra entraña como posible auge de gobiernos integristas, disminución de la producción petrolífera, etc.

Agustín Sánchez